Chirrínchirrán ¡que ya se acabó…!

Parece mentira que ya se acabe el 2011. Aún pienso que fue ayer cuando despedimos el pasado año y con el acostumbrado brindis de la media noche deseamos todo lo bueno para este lustro. El tiempo… ese sí que no se detiene y lo peor, es que a veces no nos percatamos de cuán veloz pasa, arrasando con todo y no dejando margen a la añoranza.

Diciembre peina canas, dentro de días volveremos a brindar, a reír recordando historias de estos meses y a llorar por los que no están, por lo que están pero muy lejos y por los siguen junto a nosotros y nos secan las lágrimas.

Es ahí cuando, con nudo en la garganta  levantamos las copas, los vasos, las manos el alma al desnudo para perdonar y  anhelar un año mejor. Salud, amor, dinero… que la buena suerte nos acompañe en lo que queda por vivir.

A las 12 todavía queda mucho por hacer: botar el cubo de agua a la calle para que se vaya “lo malo” de la casa, dar la vuelta a la cuadra con equipaje para viajar, tirar arroz y hasta ponerse la ropa interior al revés, todo lo que sirva para atraer la buena fortuna.

Uno, dos y tres: ¡Feliz año nuevo! Y al mismo tiempo, es como si iniciara un nuevo periodo de la vida, porque con el año se hacen planes, se trazan metas y se vuelve a soñar.

Entonces qué mejor para despedir al 2011 que poner todo el empeño en las cosas que hacemos, no por últimas menos importante y también, no dejar para el año que viene lo que se puede hacer en estos días.

Rememorar, suspirar por lo que se fue (un amor, un trabajo, un familiar) y volver a emprender la marcha por la vida con la mirada puesta en conseguir la meta, esa es la mejor manera de decir: Bienvenido sea  el 2012.

BSO/ COM

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1961…. Diario de una alfabetizadora cubana

Por Betsy Segura Oro

El año 1961 marcó la vida de cubanos y cubanas. Unos vieron la luz de los conocimientos, otros aprendieron a ser más humanos y mejores personas. La Campaña de Alfabetización no solo eliminó la ignorancia en Cuba sino que también señaló el camino por el que muchos de sus protagonistas transitarían el resto de sus vidas: el magisterio.

Edna Noriega Rodríguez nació en la ciudad granmense de Manzanillo, estudió en la capital y desde hace más de 45 años es holguinera por adopción. Ella fue una de los tantos jóvenes, casi niños, que vivieron esta página de nuestra historia. Hoy, a 50 años de la primera gran revolución educacional de América está convencida de haber hecho lo correcto.

1961 un nuevo camino… “donde hiciera falta”

“Yo nací y vivía en Manzanillo en aquel entonces, donde cursaba el séptimo grado cuando se realiza el llamado y desde allí me incorporé a las brigadas Conrado Benítez. Después de eso participé en la preparación que se realizaba en Varadero y una vez concluida, fui ubicada en un pequeño poblado llamado “La Gloria” del municipio camagüeyano de Sola, exactamente para alfabetizar en la granja del pueblo 543 Julio Antonio Mella.

Por las noches enseñaba a los trabajadores de la granja y de un plan citrícola que había en este sitio y por día aprovechaba para alfabetizar a las mujeres en sus casas. Fue así que una vez terminada mi tarea en esa comunidad fui trasladada a otra que quedaba bastante cerca, perteneciente al mismo poblado.”

De niña a maestra…

“Cuando empecé en la Campaña estaba en el séptimo grado, era una niña que nunca había salido de casa pero eso no impidió que mis padres me apoyaran y accedieran a autorizarme para hacer esa importante tarea. Es innegable que me fue un poco difícil la lejanía de la familia, el hecho y la responsabilidad de enseñar a personas mayores, algunos ya eran ancianos, para lo cual no estábamos totalmente preparados, pero existía la convicción, los deseos y el compromiso con la naciente Revolución.”

¡Sí se pudo!..

“¡Oiga maestra que eso a mí no me entra! Y resultó que sí se pudo, porque ante todo existía mucho respeto hacia las personas y hacia la voluntad que tenían por aprender. No importaba tomar aquellas manos rudas por el trabajo para que pudieran hacer los trazos de las letras y los primeros números, eso sí, fue un trabajo muy paciente. La carta a Fidel, hecha por su puño y letra donde los alfabetizados le agradecían por todo, es la evidencia de que nuestro trabajo nunca fue en vano.”

De Manzanillo a La Habana, de La Habana para Holguín…

“Una vez concluida la Campaña de Alfabetización fue el traslado de los brigadistas hacia la capital. Íbamos en trenes y cuando llegábamos a un pueblo estaba la gente esperándonos a ambos lados de la línea con flores, aplausos y la emoción que nos embargaba a todos. Fue así hasta ese día inolvidable en la Plaza de la Revolución… todavía escucho ¡Fidel, Fidel dinos que tenemos que hacer! Vitoreado por todos, un mar de niños, adolescentes, de maestros, porque eso decidimos ser.

La alfabetización me marcó para siempre. Me incorporé al llamado Plan de Becas y estudié la especialidad de Español Literatura en la Habana; una vez terminados los estudios donde se necesitaban maestros fue en Holguín. Fue así, que el lugar de trabajo se convirtió lo que hoy es mi hogar y donde construí una familia. La Campaña de Alfabetización no solo definió mi vocación sino también mi propia vida.”

Edna Noriega Rodríguez nació en la ciudad granmense de Manzanillo, estudió en la capital y desde hace más de 45 años es holguinera por adopción. En la Universidad de Ciencias Pedagógicas José de la Luz y Caballero de esta ciudad continúa ejerciendo el magisterio con un orgullo único e inolvidable. Hoy, a medio siglo del hecho se sabe protagonista de una de las mayores victorias de nuestra Revolución: La Campaña de Alfabetización.

Las fotos que me han llegado al corazón…

Por Betsy Segura Oro (6 de noviembre 2011)

Hace solo instantes acabé de ver en la página del sitio Cubadebate las fotografías consideradas entre las mejores de este año 2011, aquí se las dejo, para que opinen…  La piel se me puso de gallina y los ojos con lágrimas ¿este ha sido el 2011? realmente no quisiera ver el próximo.

Un manifestante es rociado en la cara con gas pimienta en una protesta de Occupy Portland

Un manifestante es rociado en la cara con gas pimienta en una protesta de Occupy Portland. (Randy L. Rasmussen / The Oregonian)

El australiano Scott Jones besa a su novia canadiense Alex Thomas después de haber sido derribado al suelo por un policía antidisturbios en Vancouver, Columbia Británica. Los canadienses se amotinaron después de que los Canucks de Vancouver perdieron la Copa Stanley. (Getty Images / Lam enriquecido)

 

 

 

Amigos y seres queridos se reúnen en la catedral de Oslo para llorar a las víctimas que murieron en los ataques terroristas en el centro de Oslo y en la Isla de  Utoya el 24 de julio

El amor todo lo vence, si no lo creen miren esta fotografía tomada en Vancouver, Columbia Británica donde el australiano Scott Jones besa a su novia canadiense Alex Thomas después de haber sido derribado al suelo por un policía antidisturbios.

La fuerza de la naturaleza: Este barco turístico, el Hama Yuri, fue encontrado a 1.300 metros de la costa y de alguna manera se balanceaba en una casa de dos pisos durante el tsunami en Japón.

Mientras unos quieren más otros solo piden lo necesario…

 

 

 

 

 

La madre natura siempre nos asombra…

Una mujer de 84 años de edad, Dorli Rainey, fue rociada con gas pimienta durante una marcha pacífica en Seattle, Washington. Ella fue arrojada al suelo y pisoteada, pero, afortunadamente, un manifestante, veterano de la guerra en Iraq estaba allí para salvarla.

Una niña aislada para pasar las pruebas de detección de radiación mira a su perro a través de una ventana en Nihonmatsu, Japón, el 14 de marzo.

Las Calles de mi Holguín

Caminar por las rectas calles es enamorarse en repetidas ocasiones. El trayecto simula una relación de pareja, con subidas, bajadas y hasta con los baches. Donde unas veces hacemos el recorrido a pie, otras en auto o en bicicleta. Unos con aroma CUC y otros con aroma a gentío.

La ciudad es el testigo del noviazgo, por el día en el bullicio del diálogo, en las noches en silencio cómplice de dos amantes que no quieren ser descubiertos.

Siempre existen los privilegiados que ocupan las mejores posiciones en las calles, la acera que da más sombra, la vía que tiene menos señales de pare, para rodar a su gusto por la vida, sin frenos ni límites de velocidad.

Cada cual con lo suyo. Yo prefiero tomar el sol, parar en las señales y respirar el “aire”, porque esos altos de la vida son los que me enseñan a apreciar las pequeñas cosas, esas que los privilegiados denominan insignificantes.

En estas calles nos hemos cruzado, sin conocerlo, con muchísimas cosas importantes para nuestra existencia. Un pequeño que juega a las bolas en la acera sin saber que se entrena para acertar en el futuro. El joven que piropea a cuanta dama cruza por su lado y no tiene definida ni siquiera su orientación sexual, pero manifiesta su machismo a toda costa. Los ancianos que se sientan en su puerta a vender amores de ayer, cigarros a granel e historias… Todo forma parte del cuadro de nuestra vida y como tal, determina muchas cuestiones de la misma.

¿No lo habías pensado? Solo necesitamos detener el paso para apreciar lo que vale, lo que por lo general, no es perdurable y se menosprecia.

Las calles de mi ciudad son casi todas rectas, pero ni dejes que su estructura marque tu vida o que sean de un solo sentido, sin vueltas atrás. Detén tu recorrido, ríete de ti mismo y saluda al tráfico imparable que te rodea. Tal vez seas el punto de partida para el mayor embotellamiento de alegría en toda la Isla.