Olor añejo a Romerías

1.1

La vigésima edición de las Romerías de mayo recién acaba de concluir y tras su paso deja el inconfundible rastro de días de fiesta, encuentros, alegría y hermandad.
Ahora las calles de Holguín parecen más solas y se extrañan a los honguitos del parque, a las estatuas vivientes, a la gente que llega de todas partes de mundo y de cualquier provincia de Cuba para enamorarse, en repetidas ocasiones de “la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”.1.2
Sin embargo aún perdura en el aire cierto olor añejo, un olor que solo reconocen aquellos que amanecen romeriando y que año tras año se vuelve más intenso.
Por eso y para los que tienen el mejor de los olfatos, las Romerías nunca acaban, solo se alejan en el tiempo hasta que en Mayo, vuelven como un torrente imparable, a inundar con su aroma de juventud y esperanza cada pedazo de esta tierra.

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