Amor a quien amor merece

1Desde el propio triunfo de la Revolución cubana ha sido una tarea puntual el trabajo en las comunidades como núcleo formador no solo de ideologías sino de la conducta del propio individuo.

La educación no basta en la casa y en la escuela porque el hombre como ente social se nutre también de las experiencias que acumula de su interacción con el entorno que lo rodea, de ahí la premura de que este sea sano e instructivo.

Sin embargo no siempre resulta así, pese a los esfuerzos del país existen comunidades que conservan un alto índice de marginalidad y otras que denotan la involución en aquellos valores cívicos tan defendidos por nuestras conquistas.

Actitudes como la prostitución, el vicio, las ilegalidades y las indisciplinas sociales sobreviven en calles y casas bajo la idea de que “todo es de todos y nada es de nadie”, pero esto no quiere decir que en cada comunidad no existan factores con objetivos de trabajo orientados para contrarrestarlas o prevenirlas en el mejor de los casos, entre ellos la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, la Policía Nacional Revolucionaria e instituciones enclavadas en esos lugares.

Un accionar periódico e integral en cada Consejo Popular y Circunscripción constituye el punto de partida para la obtención de resultados y más que eso, el trabajo hombre a hombre enarbolando los principios humanos y revolucionarios. Ejemplos verídicos existen por montón: las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, los Consejos de Escuela y las Consejerías de Salud Pública no obstante los resultados y de orientar en muchos espacios una perspectiva de cómo, cuándo y qué hay que hacer; aún es limitada la repercusión tanto de índole personal como colectiva del fenómeno a nivel comunitario y local.2

No debemos tapar el sol con un dedo, debemos reflexionar para construir una mejor sociedad que es decir el futuro de nuestros hijos, por tanto es necesario reconocer que en análisis realizados en distintas instancias han aflorado debilidades, inconsecuencias, repetición de viejos esquemas y discursos que no permiten atemperar aún más este proceso abarcador, profundo e imprescindible en la Cuba de hoy.

Cambiar ideologías es mucho más difícil que mover un cartel o derribar un muro, es por ello que el trabajo formador resulta fundamental, aún más donde inciden factores como el desempleo, el divorcio, el bajo nivel cultural, que aclaro no siempre viene aparejado al nivel educacional.

Las estructuras están creadas y muchos son los logros, eso lo pueden confirmar Juan, Yusleydis o Ana Esther, ejemplos tangibles de la igualdad de oportunidades y los sueños que son realidad, a pesar de ser protagonistas de historias tan tristes como verdaderas. Nombres que se suman a otros desconocidos para evidenciar, sin importar tabúes, que debemos ofrecer amor a quien amor merece.

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Acerca de DESDE LA OTRA ESQUINA

Holaaaa... Bienvenidos a mi blog. Me llamo Betsy, soy una periodista holguinera y trabajo en la emiosra provincial Radio Angulo. ¿Qué es mi blog? Una mirada desde mi esquina, desde Holguín y para el mundo. Te invito a que miremos juntos.
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