Género y Familia: dos temas para dialogar

Fto: Luis Ernesto Ruiz Mtnez
Doctora en Ciencias Patricia Arés impartiendo la conferencia “La familia cubana: retos para la intervención”

El 12 Taller Científico Nacional “Hacia la equidad de género y la educación familiar” sesionó este viernes y sábado en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Holguín con la participación de investigadores de La Habana, Matanzas, Camaguey y las provincias orientales.

La primera jornada se caracterizó por las conferencias impartidas por personalidades de nuestro país entre ellos las Doctoras en Ciencias Patricia Arés y Mayda Álvarez, Presidenta de la Asociación de Psicólogos de Cuba y directora del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas respectivamente.

Fto: Luis Ernesto Ruiz Mtnez
Participantes en el 12 Taller Científico Nacional “Hacia la equidad de género y la educación familiar”

“La familia cubana: retos para la intervención”, “La salud de hombres y mujeres en Cuba, sus patrones de mortalidad y morbilidad y las determinantes de género que influyen en la manera en que influyen en estos temas” así como “Las políticas de familia en Cuba: desafíos frente a la actualización del modelo económico y social” fueron algunos de los tópicos abordados.

Por su parte este sábado tuvo lugar una mesa redonda y la presentación de los más de 140 trabajos inscritos en el evento que tuvo como peculiaridad la realización conjunta del Primer Encuentro de “Orientación en procesos educacionales, la enseñanza de la pedagogía, la psicología y la formación de psicopedagogos.
(Agradecemos las fotos de Luis Ernesto Ruiz Martínez)

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La distancia entre una parada y el beso

62477034_1281281331_f_18716135El sol rajaba las piedras y hasta la cabeza más dura que se le ocurriese asomarse a la calle, no por gusto el abuelo siempre decía que esa era la hora en que ni el perro seguía al amo; pero eso a él no le importaba porque tenía un objetivo.

Bajó las escaleras y se dirigió hasta la parada más cercana, – el último- dijo en voz alta pero nadie le dio respuesta. Siempre le pasaba lo mismo, era el único come mierda que a estas alturas pedía último y hacía cola, o al menos el intento. Tomó un poco de aire y repitió – caballero quién es el último- y de nuevo el silencio. Además del calor del mediodía sintió que la sangre le empezaba a hervir porque es verdad que no es fácil que después que uno llegue más o menos temprano, aparezca un gracioso con habilidades de contorsionista a meterse delante o que cuando ya estés subiendo, tan apretado como la croqueta criolla en el pan, venga el chofer y te cierre la puerta entre ceja y ceja. Entre sus pensamientos y la gente llegó la guagua.

-Ño una Diana, le zumba el mango pero es la única que pasa para esa zona a estas horas, hay que montarse a lo que sea- y con la jaba en el hombro arremetió entre una gorda y la muchacha que hace solo instantes le pasaba “inspección” averiguando si era o no era. Ya en la guagua, sin necesidad de sujetarse por el contacto entre left y center puso su mente a volar, cualquiera pensaría que es un privilegio que por solo un peso puedas poner tu mente a volar, pero a él no le quedaba otra opción, era la única manera de aguantar esa olla de presión humana. Recordó la noche en que se conocieron, los primeros besos, el escándalo que le dieron en su centro de trabajo los padres al comienzo del romance porque no aceptaban lo suyo, la felicidad de estar juntos, la mudanza y el rechazo, lo jodida que puede ser la vida y la gente. Tres, dos, una parada y llegó a su destino.

Lo bajaron a empujones de la Diana y empezó a caminar con la camisa empapada en sudor, llena de olores ajenos: Nao, Amore, Siete Potencias y hasta el traído “de afuera” quedó prendido entre los cuadros. Cruza la portería de acceso y pregunta por Jony, – sí Jony el nuevo que entró de la previa-. El guardia lo mira con cara de pocos amigos y llama por el teléfono. El sigue de pie con la jaba en manos y el corazón apretado. A lo lejos ve la silueta, corre un poco hasta encontrarlo y se dan la mano. Está prohibido cualquier contacto íntimo. Se sientan en la sombra del parque y los ojos hablan por si solos. -Oye como te tardaste llevo la mañana completa esperándote- y con la voz se secan la camisa, los labios y se ponen duros hasta los sentimientos. -El transporte que está en candela- le susurra y lo mira, es entonces cuando pone la mente y el cuerpo a volar sin necesidad de dar ni un solo peso.

Letras de amor: madre

IMAG0145Se acerca el día de las madres y no quisiera dejar de escribir algo pero se torna muy difícil convertir en letras esos sentimientos que van flotando por el cuerpo y que tienden a colarse, como en puntillas al corazón.

Dicen que los niños, cuando aprenden a hablar tienden a decir papá primero por lo fácil que resulta la colocación, alegan los especialistas en el tema, de verdad yo no me acuerdo y seguro la mayoría de ustedes tampoco lo hacen, solo nos dejamos llevar por esas historias y por el apego, porque al final nos da lo mismo que diga pama que mapa. En mi caso, creo que dije primero mamá.

Todavía no tengo hijos y confieso que a veces siento que se me está pasando el arroz como dice una frase que he escuchado decir mucho, pero imagino que desde el instante en que sabes que llevas algo dentro de ti te cambia la vida por completo.

Sé que dan deseos de vomitar, que engordas, que salen estrías y que el humor se pone tremendo por los cambios hormonales, pero también sé que nada se compara con los primeros movimientos, con la incógnita de qué sexo va a tener, con el amor que se siente por esa personita que no vas a conocer hasta 9 meses después.

Aunque por lo general se planifica cuándo se va a ser mamá y en ocasiones llega sin esperarlo, cuando esto ocurre los pelos se ponen de punta con la incertidumbre de qué va a pasar. Creo que con miedo o sin él, la experiencia de ser madre o futura madre es una bendición, no me agrada eso de que “madre es una sola y padre cualquiera” pero el hecho alimentar con tu sangre y tu vida a un hijo solo es experimentado por las que tenemos la dicha de ser mujeres.

Para quienes tenemos junto a nosotras a nuestras madres queridas nos queda la paz que solo ofrece su regazo, la sonrisa, el regaño oportuno, la confianza y el consejo certero. Los que sufren la distancia de esos ángeles se reconfortan de haber hecho todo por ellas en la vida y les quedan los recuerdos de los cuentos al dormir, las canciones al compás del viejo radio, el eco de la risa en la mañana y el beso en la frente.

Faltan solo horas para el día de las madres, una excusa para gritar a viva voz que ellas lo son todo: las madres, las abuelas, las tías, las que se sienten así de todo corazón. Yo solo quiero acostarme a su lado, envolverla entre mis brazos y besarla mucho, para no dejarla escapar jamás y susurrarle al oído un: TE AMO MAMITA.

Olor y alma de cubana

imagesQuién no recuerda a la mujer del rostro delicado, la mirada firme y serena a la vez, a la oreja franca cobijada por la blanca flor de la mariposa y al pelo negrísimo? Acaso alguien, niños, jóvenes o adultos han podido olvidar a la cubana que sirvió de madre, hermana, de heroína para todos los cubanos en aquellos primero años de la Revolución, creo que no.

Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, o simplemente Celia como todos la conocemos supo convertirse, desde su sencillez, en un paradigma para toda una Isla. Y es que su total entrega a la causa revolucionaria, a nuestro máximo líder y a toda Cuba la hizo perdurable como mujer y ejemplo de todos los tiempos.

Aunque Media Luna, poblado de la actual provincia de Granma fue el sitio en el que nació, para definir de dónde es Celia, una geografía terrenal no es suficiente. Su desmedida vocación redentora, su incomparable imaginación, sus conocimientos martianos, su espíritu de guerrera la hace universal e imperecedera.

De su vida después del triunfo de 1959 bastante se conoce. Basta revisar archivos, fotografías de los momentos más importantes y en todas aparece ella. A veces imagino las noches de insomnio, la entrega y el cuidado para con todos, hasta el punto de descuidar el suyo propio.

Fue así que, ni aún en los peores momentos de su terrible enfermedad pulmonar ella desistió. Ahí seguía, en sus libros, en el trabajo imparable y velando por los intereses del país. La muerte… esa que no siempre es justa, nos la arrebató cuando solo tenía 59 años de edad, cuando solo le quedaban más ganas que vida.

Su voz no la recuerdo, tampoco la conocí en vida, solamente por esas viejas imágenes televisivas o por las grabaciones y las historias que narran los más ancianos. Tampoco sé de sus gustos más intrínsecos, pero aun así la siento mía, de todos, de Cuba completa. Imaginar es todo lo que me queda, seguir su ejemplo es todo lo que aspiro, defender sus causas el mejor homenaje. Porque ella siempre es y será nuestra Celia.

El italiano del Granma

c_400_487_16777215_00_images_stories_2014_mayo_ilustraciones_gino-done_f-wikipediaSon pocas las personas que conocen de la historia del italiano que participó junto a los 78 cubanos y otros tres extranjeros en la expedición del yate Granma: Ernesto Guevara (argentino), Ramón Mejía (dominicano), Alfonso Guillén (mexicano). Gino Doné Paro es el nombre de aquel que bajo el mando de Fidel Castro llegó a costas cubanas el dos de diciembre de 1956.

Gino nació en 1924 en un pueblecito de Veneto, una región del Nordeste de Italia, en el seno de una familia de jornaleros de conciencia antifascista. Soldado durante la Segunda Guerra Mundial apoyó la lucha partisana que contribuyó a la liberación de Italia del nazifascismo con tareas de informador para los servicios de inteligencia aliados.

Según los propios testimonios de Gino Doné, “la parte más dura de la guerra consistía en cargar y llevar a salvo los pilotos de aviones caídos, luego procedía a esconderlos y sólo en la noche podía embarcarlos hacia Yugoslavia”. Todas estas cosas le fueron muy útiles en Centroamérica, sobre todo aprende lo relacionado con la forma de moverse y combatir sin caer en manos del enemigo.

Se mantiene en Italia hasta 1946, fecha del nacimiento de la República. Aparentemente todo el país era feliz, no había trabajo. En su caso, como había sido partisano del Veneto, es tildado inmediatamente de criminal como todos los antifascistas. Es citado a juicio y fue tanta su indignación que toma su mochila, dinero y dijo: “Me voy a otros mares”.

De Europa al Caribe

Un día del año 1949 supo que venía un barco a Centroamérica llamado Sibilla. La noche antes de embarcar deja debajo del colchón de su habitación todo lo que tenía valor incluyendo su pasaporte, de manera que viaja clandestinamente. Ya a bordo, se esconde entre las sogas y sufre hambre, sube a popa para buscar comida donde sabía que estaba la cocina y no encuentra nada. Es descubierto por el comandante del barco quien lo hace bajar en México. Luego toma un barco con destino a Canadá y pasados dos años, su afán de aventura lo lleva a tomar otro barco hacia Cuba, arribando al puerto de Manzanillo en 1951.

Después llega a La Habana. Por medio de un decorador de apellido Ferriolo, realiza trabajos de carpintería y decoración en una carpintería y también labora en la construcción de la Plaza Cívica, actual Plaza de La Revolución.

Aparejado a esta situación social, la realidad política de La Habana bajo el régimen de Fulgencio Batista se tornaba más difícil. Los estudiantes universitarios se reunían constantemente en la escalinata de la Universidad de La Habana. Gino como vivía cerca, en ocasiones participaba en reuniones de la FEU. Al final de aquel año cambió de trabajo y fue transferido a Trinidad donde conoce a Norma Albertina Turiño, una joven cubana de quien se enamoró y con la que contrajo matrimonio en 1954, año en el que adquiere también la ciudadanía cubana. Un dato curioso es que mantuvo su ciudadanía italiana, tanto es así que en los documentos y en la lista del Granma aparece con el doble apellido, típico de los países de cultura española: Gino Doné Paro.

En 1955 se incorpora al Movimiento 26 de Julio y por causa de un problema relacionado con su actividad revolucionaria, un cuñado, que era el jefe del movimiento en Trinidad, lo envía a México donde se encuentra por primera vez con Fidel Castro.

Durante su estancia en la capital azteca Gino Doné ganó la confianza de Fidel pues era también experto en armas y se designa como encargado de misiones secretas para transportar documentos a Cuba. A la salida del Granma de Tuxpan (México) el 25 de noviembre de 1956 Gino Doné es uno de los expedicionarios.

Un yate y una historia

De la historia y el destino de los expedicionarios del glorioso yate se conoce por los libros de la historia cubana pero casi ninguno enuncia que Gino, incluido en la retaguardia al mando de Raúl Castro en el Tercer Pelotón, regresó muchos kilómetros para buscar al Che que se encontraba rezagado producto al gran peso de una mochila cargada de medicamentos y balas y por un ataque de asma. Gino además de ayudar con la carga, le realizó masajes para su recuperación y posterior reunificación con el grupo de avanzada.

Después de la emboscada de Alegría de Pío los supervivientes se dividieron en tres grupos y Gino herido en un pie, ayudado por campesinos de la zona logró escapar de los soldados batistianos hasta llegar a Santa Clara, donde unos médicos con enlaces al Partido Ortodoxo lo curaron. En ese sitio conoció a Frank País y Faustino Pérez, así como a Aleida March quien se convertiría después en la segunda esposa del Che.c_150_100_16777215_00_images_stories_2014_mayo_ilustraciones_gino-done-yate-granma.jpg

Intentó llegar a Trinidad para ver a su esposa y después regresar a la Sierra Maestra donde se encontraba Fidel, pero su tarea de combatiente había terminado; por órdenes de no causar problemas a la familia de su esposa, sale de Cuba para refugiarse en México. En 1958 intentó regresar a Cuba para ponerse en contacto con Fidel pero al ser perseguido por la policía cubana y mexicana decide trasladarse a los Estados Unidos.

El silencio, la lucha, el homenaje

Estando en Nueva York, conoce acerca del triunfo de la Revolución en Cuba y este hecho le causa tanta alegría que sugiere a un amigo que trabajaba en el Waldorf Astoria que pusiera una bandera cubana en el último piso del hotel. A esta petición, el amigo accede sin la menor duda. Desde este país, sigue las conquistas de Fidel y el Che.

Escuchaba la radio para mantenerse informado de los acontecimientos cotidianos que se sucedían en la Isla. Cuando Fidel Castro entra a La Habana el ocho de enero, quiere regresar pero el nuevo cónsul en Nueva York lo mira con desconfianza y no le concede la visa. Sin embargo, Gino Doné ni siquiera osa mencionar que había sido expedicionario del yate Granma.

En aquellos momentos existía una ley en virtud de la cual la persona perdía la residencia al año de haber permanecido fuera del país y ese era el caso de Gino. Esto le causa dolor, de manera que decide dar lo mejor de sí mismo por la Revolución, pero desde el exterior.

Según explica el expedicionario Arsenio García Dávila, el italiano del Granma “… continuó colaborando secretamente con las autoridades cubanas por 39 años”. Evidencia de ello es que en el año 2001 el diario Juventud Rebelde publicó un artículo bajo el título Dos silenciosos hombres del Granma donde se enuncia que uno de éstos era Gino Doné cuyo sobrenombre era “El veneciano”.

En el 2003, después de mucho tiempo viviendo en los Estados Unidos, Gino decide regresar a Italia sin perder en ningún momento su relación con la Isla. En La Habana, se mantiene en contacto con su amigo de la expedición del Granma Arsenio García Dávila con quien participa en el desfile del Primero de Mayo del 2004 donde es condecorado. A los dos años retorna a Cuba para celebrar el 50 aniversario del Desembarco del Granma y se reencuentra con Fidel.Gino_done_paro

Pero como toda historia esta llega a su final, Gino Doné falleció en el 2008 en una casa de cura de San Donà di Piave en Veneto. Cuentan sus amigos y compañeros de lucha que en la ceremonia de despedida no faltaron las banderas rojas, las flores, el tributo distante de un pueblo que sentía como suyo: el cubano. Cuentan y sé que es cierto, que entre los ramos de rosas rojas se podía ver cintas blancas con un rótulo: A Gino de Fidel Castro Ruz, A Gino de Raúl Castro Ruz, A Gino de su compañeros del Granma, A Gino de la Embajada de Cuba en Italia.
Y también una invisible, la de todo el pueblo cubano que aún sin conocerlo, agradece al único europeo del yate Granma su entrega y valor por la causa revolucionaria.

Con la colaboración de Raffaele Ciccarelli