La distancia entre una parada y el beso

62477034_1281281331_f_18716135El sol rajaba las piedras y hasta la cabeza más dura que se le ocurriese asomarse a la calle, no por gusto el abuelo siempre decía que esa era la hora en que ni el perro seguía al amo; pero eso a él no le importaba porque tenía un objetivo.

Bajó las escaleras y se dirigió hasta la parada más cercana, – el último- dijo en voz alta pero nadie le dio respuesta. Siempre le pasaba lo mismo, era el único come mierda que a estas alturas pedía último y hacía cola, o al menos el intento. Tomó un poco de aire y repitió – caballero quién es el último- y de nuevo el silencio. Además del calor del mediodía sintió que la sangre le empezaba a hervir porque es verdad que no es fácil que después que uno llegue más o menos temprano, aparezca un gracioso con habilidades de contorsionista a meterse delante o que cuando ya estés subiendo, tan apretado como la croqueta criolla en el pan, venga el chofer y te cierre la puerta entre ceja y ceja. Entre sus pensamientos y la gente llegó la guagua.

-Ño una Diana, le zumba el mango pero es la única que pasa para esa zona a estas horas, hay que montarse a lo que sea- y con la jaba en el hombro arremetió entre una gorda y la muchacha que hace solo instantes le pasaba “inspección” averiguando si era o no era. Ya en la guagua, sin necesidad de sujetarse por el contacto entre left y center puso su mente a volar, cualquiera pensaría que es un privilegio que por solo un peso puedas poner tu mente a volar, pero a él no le quedaba otra opción, era la única manera de aguantar esa olla de presión humana. Recordó la noche en que se conocieron, los primeros besos, el escándalo que le dieron en su centro de trabajo los padres al comienzo del romance porque no aceptaban lo suyo, la felicidad de estar juntos, la mudanza y el rechazo, lo jodida que puede ser la vida y la gente. Tres, dos, una parada y llegó a su destino.

Lo bajaron a empujones de la Diana y empezó a caminar con la camisa empapada en sudor, llena de olores ajenos: Nao, Amore, Siete Potencias y hasta el traído “de afuera” quedó prendido entre los cuadros. Cruza la portería de acceso y pregunta por Jony, – sí Jony el nuevo que entró de la previa-. El guardia lo mira con cara de pocos amigos y llama por el teléfono. El sigue de pie con la jaba en manos y el corazón apretado. A lo lejos ve la silueta, corre un poco hasta encontrarlo y se dan la mano. Está prohibido cualquier contacto íntimo. Se sientan en la sombra del parque y los ojos hablan por si solos. -Oye como te tardaste llevo la mañana completa esperándote- y con la voz se secan la camisa, los labios y se ponen duros hasta los sentimientos. -El transporte que está en candela- le susurra y lo mira, es entonces cuando pone la mente y el cuerpo a volar sin necesidad de dar ni un solo peso.

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Acerca de DESDE LA OTRA ESQUINA

Holaaaa... Bienvenidos a mi blog. Me llamo Betsy, soy una periodista holguinera y trabajo en la emiosra provincial Radio Angulo. ¿Qué es mi blog? Una mirada desde mi esquina, desde Holguín y para el mundo. Te invito a que miremos juntos.
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