Hay un mar que me corre por las venas…

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Hoy me levanté con un extraño sabor a sal en los labios, una frescura impropia en estos tiempos de calor y ese sonido a infinito que solo se siente cuando estás allí, a solas con el mar.

Hoy me levanté con cola de sirena, un caracol colgado en el pecho y la mirada ondulando en espera de la puesta de sol. Miré a mi lado y allí estabas tú, desnudo acurrucado entre la arena y mis brazos. Entonces supe que la sal en mis labios tenía un origen y que el mar, desde aquella noche, comenzó a correr sin riendas por mis venas.

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