Silencio

índiceRecorro temprano las calles de mi ciudad y persiste un silencio sepulcral, aún y cuando el duelo nacional concluyó. Al llegar a la emisora se impone una pregunta ¿conocías a alguno de los fallecidos? Y sí, conozco. Desde el viernes #Holguín y #Cuba entera duele. No alcanzan las palabras para describirlo porque es una pena que no enjuagan las lágrimas, esas que no cesan de brotar por mi gente, por mi pueblo, por las vidas que no están más.

Trato de no pensar en el tema mas no puedo, la noticia retumba en mi mente y agita cada sentimiento escondido, el corazón me late de prisa. Pienso en los hijos que quedaron sin padres, en los padres que quedaron sin hijos, en las parejas que no volverán a recibir el cálido abrazo, en los familiares y en cualquier conocido que sufre como suya, la pérdida.

Mi pueblo los va recibiendo, uno tras uno, la noticia se da a conocer por los medios de comunicación, corre de voz en voz y un mar de gente con la cara mojada de tristeza acude a despedirse.

Son días grises, hasta en el clima. Sin embargo una luz se levanta de los escombros, de las esperanzas chamuscadas en el terrible accidente y es la unidad, la solidaridad humana, el hombro desconocido y la voz que te dice un lo siento, o simplemente nada.

Vuelvo a repasar los acontecimientos y me parece mentira que hayan transcurrido más de tres días. Son las 12.08 del mediodía y lloro, disimulo porque estoy frente a mi hija que me pregunta, desde su inocencia de dos años: ¿qué pasa mamá? Sonrío a medias y en suspiro, doy gracias a la vida por tenerla.

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Huellas que no deben perdurar jamás

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Tal vez hayamos escuchado historia tan reales como esta o peor, historias sentidas en carne propia, manifestaciones van desde las ofensas, la limitación de la autonomía, la violencia económica hasta la violencia física, la más visibilizada. Sin embargo las huellas perduran más allá de la piel y se prenden en el alma de esas, que en algún momento de sus vidas han padecido de este flagelo: La violencia.
Este 25 de noviembre se instituyó como el Día Mundial por la No violencia contra mujeres y niñas como recordación del violento asesinato de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas asesinadas en igual fecha de la década del sesenta por la policía dictatorial en República Dominicana. Desde entonces este día sirve como aliciente en la búsqueda para alcanzar una mayor equidad de género y un mayor respeto por parte de cada sexo; búsqueda en la que resulta imprescindible visibilizar, de una vez y por todas, a la violencia de este tipo como un problema social que muchas veces ha sido minimizado, sub valorado y negado.
Un gesto, una mirada, ignorarla o no permitir que se relacione con las personas que desee, son formas más solapadas de violencia y tal vez más comunes de lo que se cree. Es por ello que la mayor lucha se debe enfocar a subvertir modelos patriarcales y que las mujeres puedan disfrutar de todos los derechos igual que los hombres.
Mientras en otros lugares del mundo este día sirve para denunciar con mayor fuerza la violencia de género, las torturas, las violaciones, el acoso y hasta la tortura, en Cuba la fecha toma un matiz totalmente diferente pues aunque no negamos la existencia de tal fenómeno, las cubanas contamos con legislaciones que nos protegen y un trabajo meritorio por parte de la FMC que posibilita un ambiente de mayor seguridad y empoderamiento de las féminas que nos colocamos de cara a la violencia para enfrentarla y tratar de eliminarla.
Pero eso solo depende de ti, cuando permites que alguien te alce la voz, te aísle de la sociedad, te limite tus deseos de superación o cuando simplemente no te deja ser una mujer plena.
Por la No violencia se alza hoy este llamado con voz de mujer, por una cultura de paz que nace del ejemplo de las hermanas Mirabal, del de todas las sufridas del planeta que han sido silenciadas, por las que a diario padecen y callan por temor, por ellas y por nosotras mismas, este 25 de noviembre promovamos el cambio.

Género y Familia: dos temas para dialogar

Fto: Luis Ernesto Ruiz Mtnez
Doctora en Ciencias Patricia Arés impartiendo la conferencia “La familia cubana: retos para la intervención”

El 12 Taller Científico Nacional “Hacia la equidad de género y la educación familiar” sesionó este viernes y sábado en la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Holguín con la participación de investigadores de La Habana, Matanzas, Camaguey y las provincias orientales.

La primera jornada se caracterizó por las conferencias impartidas por personalidades de nuestro país entre ellos las Doctoras en Ciencias Patricia Arés y Mayda Álvarez, Presidenta de la Asociación de Psicólogos de Cuba y directora del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas respectivamente.

Fto: Luis Ernesto Ruiz Mtnez
Participantes en el 12 Taller Científico Nacional “Hacia la equidad de género y la educación familiar”

“La familia cubana: retos para la intervención”, “La salud de hombres y mujeres en Cuba, sus patrones de mortalidad y morbilidad y las determinantes de género que influyen en la manera en que influyen en estos temas” así como “Las políticas de familia en Cuba: desafíos frente a la actualización del modelo económico y social” fueron algunos de los tópicos abordados.

Por su parte este sábado tuvo lugar una mesa redonda y la presentación de los más de 140 trabajos inscritos en el evento que tuvo como peculiaridad la realización conjunta del Primer Encuentro de “Orientación en procesos educacionales, la enseñanza de la pedagogía, la psicología y la formación de psicopedagogos.
(Agradecemos las fotos de Luis Ernesto Ruiz Martínez)

Olor y alma de cubana

imagesQuién no recuerda a la mujer del rostro delicado, la mirada firme y serena a la vez, a la oreja franca cobijada por la blanca flor de la mariposa y al pelo negrísimo? Acaso alguien, niños, jóvenes o adultos han podido olvidar a la cubana que sirvió de madre, hermana, de heroína para todos los cubanos en aquellos primero años de la Revolución, creo que no.

Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, o simplemente Celia como todos la conocemos supo convertirse, desde su sencillez, en un paradigma para toda una Isla. Y es que su total entrega a la causa revolucionaria, a nuestro máximo líder y a toda Cuba la hizo perdurable como mujer y ejemplo de todos los tiempos.

Aunque Media Luna, poblado de la actual provincia de Granma fue el sitio en el que nació, para definir de dónde es Celia, una geografía terrenal no es suficiente. Su desmedida vocación redentora, su incomparable imaginación, sus conocimientos martianos, su espíritu de guerrera la hace universal e imperecedera.

De su vida después del triunfo de 1959 bastante se conoce. Basta revisar archivos, fotografías de los momentos más importantes y en todas aparece ella. A veces imagino las noches de insomnio, la entrega y el cuidado para con todos, hasta el punto de descuidar el suyo propio.

Fue así que, ni aún en los peores momentos de su terrible enfermedad pulmonar ella desistió. Ahí seguía, en sus libros, en el trabajo imparable y velando por los intereses del país. La muerte… esa que no siempre es justa, nos la arrebató cuando solo tenía 59 años de edad, cuando solo le quedaban más ganas que vida.

Su voz no la recuerdo, tampoco la conocí en vida, solamente por esas viejas imágenes televisivas o por las grabaciones y las historias que narran los más ancianos. Tampoco sé de sus gustos más intrínsecos, pero aun así la siento mía, de todos, de Cuba completa. Imaginar es todo lo que me queda, seguir su ejemplo es todo lo que aspiro, defender sus causas el mejor homenaje. Porque ella siempre es y será nuestra Celia.

El italiano del Granma

c_400_487_16777215_00_images_stories_2014_mayo_ilustraciones_gino-done_f-wikipediaSon pocas las personas que conocen de la historia del italiano que participó junto a los 78 cubanos y otros tres extranjeros en la expedición del yate Granma: Ernesto Guevara (argentino), Ramón Mejía (dominicano), Alfonso Guillén (mexicano). Gino Doné Paro es el nombre de aquel que bajo el mando de Fidel Castro llegó a costas cubanas el dos de diciembre de 1956.

Gino nació en 1924 en un pueblecito de Veneto, una región del Nordeste de Italia, en el seno de una familia de jornaleros de conciencia antifascista. Soldado durante la Segunda Guerra Mundial apoyó la lucha partisana que contribuyó a la liberación de Italia del nazifascismo con tareas de informador para los servicios de inteligencia aliados.

Según los propios testimonios de Gino Doné, “la parte más dura de la guerra consistía en cargar y llevar a salvo los pilotos de aviones caídos, luego procedía a esconderlos y sólo en la noche podía embarcarlos hacia Yugoslavia”. Todas estas cosas le fueron muy útiles en Centroamérica, sobre todo aprende lo relacionado con la forma de moverse y combatir sin caer en manos del enemigo.

Se mantiene en Italia hasta 1946, fecha del nacimiento de la República. Aparentemente todo el país era feliz, no había trabajo. En su caso, como había sido partisano del Veneto, es tildado inmediatamente de criminal como todos los antifascistas. Es citado a juicio y fue tanta su indignación que toma su mochila, dinero y dijo: “Me voy a otros mares”.

De Europa al Caribe

Un día del año 1949 supo que venía un barco a Centroamérica llamado Sibilla. La noche antes de embarcar deja debajo del colchón de su habitación todo lo que tenía valor incluyendo su pasaporte, de manera que viaja clandestinamente. Ya a bordo, se esconde entre las sogas y sufre hambre, sube a popa para buscar comida donde sabía que estaba la cocina y no encuentra nada. Es descubierto por el comandante del barco quien lo hace bajar en México. Luego toma un barco con destino a Canadá y pasados dos años, su afán de aventura lo lleva a tomar otro barco hacia Cuba, arribando al puerto de Manzanillo en 1951.

Después llega a La Habana. Por medio de un decorador de apellido Ferriolo, realiza trabajos de carpintería y decoración en una carpintería y también labora en la construcción de la Plaza Cívica, actual Plaza de La Revolución.

Aparejado a esta situación social, la realidad política de La Habana bajo el régimen de Fulgencio Batista se tornaba más difícil. Los estudiantes universitarios se reunían constantemente en la escalinata de la Universidad de La Habana. Gino como vivía cerca, en ocasiones participaba en reuniones de la FEU. Al final de aquel año cambió de trabajo y fue transferido a Trinidad donde conoce a Norma Albertina Turiño, una joven cubana de quien se enamoró y con la que contrajo matrimonio en 1954, año en el que adquiere también la ciudadanía cubana. Un dato curioso es que mantuvo su ciudadanía italiana, tanto es así que en los documentos y en la lista del Granma aparece con el doble apellido, típico de los países de cultura española: Gino Doné Paro.

En 1955 se incorpora al Movimiento 26 de Julio y por causa de un problema relacionado con su actividad revolucionaria, un cuñado, que era el jefe del movimiento en Trinidad, lo envía a México donde se encuentra por primera vez con Fidel Castro.

Durante su estancia en la capital azteca Gino Doné ganó la confianza de Fidel pues era también experto en armas y se designa como encargado de misiones secretas para transportar documentos a Cuba. A la salida del Granma de Tuxpan (México) el 25 de noviembre de 1956 Gino Doné es uno de los expedicionarios.

Un yate y una historia

De la historia y el destino de los expedicionarios del glorioso yate se conoce por los libros de la historia cubana pero casi ninguno enuncia que Gino, incluido en la retaguardia al mando de Raúl Castro en el Tercer Pelotón, regresó muchos kilómetros para buscar al Che que se encontraba rezagado producto al gran peso de una mochila cargada de medicamentos y balas y por un ataque de asma. Gino además de ayudar con la carga, le realizó masajes para su recuperación y posterior reunificación con el grupo de avanzada.

Después de la emboscada de Alegría de Pío los supervivientes se dividieron en tres grupos y Gino herido en un pie, ayudado por campesinos de la zona logró escapar de los soldados batistianos hasta llegar a Santa Clara, donde unos médicos con enlaces al Partido Ortodoxo lo curaron. En ese sitio conoció a Frank País y Faustino Pérez, así como a Aleida March quien se convertiría después en la segunda esposa del Che.c_150_100_16777215_00_images_stories_2014_mayo_ilustraciones_gino-done-yate-granma.jpg

Intentó llegar a Trinidad para ver a su esposa y después regresar a la Sierra Maestra donde se encontraba Fidel, pero su tarea de combatiente había terminado; por órdenes de no causar problemas a la familia de su esposa, sale de Cuba para refugiarse en México. En 1958 intentó regresar a Cuba para ponerse en contacto con Fidel pero al ser perseguido por la policía cubana y mexicana decide trasladarse a los Estados Unidos.

El silencio, la lucha, el homenaje

Estando en Nueva York, conoce acerca del triunfo de la Revolución en Cuba y este hecho le causa tanta alegría que sugiere a un amigo que trabajaba en el Waldorf Astoria que pusiera una bandera cubana en el último piso del hotel. A esta petición, el amigo accede sin la menor duda. Desde este país, sigue las conquistas de Fidel y el Che.

Escuchaba la radio para mantenerse informado de los acontecimientos cotidianos que se sucedían en la Isla. Cuando Fidel Castro entra a La Habana el ocho de enero, quiere regresar pero el nuevo cónsul en Nueva York lo mira con desconfianza y no le concede la visa. Sin embargo, Gino Doné ni siquiera osa mencionar que había sido expedicionario del yate Granma.

En aquellos momentos existía una ley en virtud de la cual la persona perdía la residencia al año de haber permanecido fuera del país y ese era el caso de Gino. Esto le causa dolor, de manera que decide dar lo mejor de sí mismo por la Revolución, pero desde el exterior.

Según explica el expedicionario Arsenio García Dávila, el italiano del Granma “… continuó colaborando secretamente con las autoridades cubanas por 39 años”. Evidencia de ello es que en el año 2001 el diario Juventud Rebelde publicó un artículo bajo el título Dos silenciosos hombres del Granma donde se enuncia que uno de éstos era Gino Doné cuyo sobrenombre era “El veneciano”.

En el 2003, después de mucho tiempo viviendo en los Estados Unidos, Gino decide regresar a Italia sin perder en ningún momento su relación con la Isla. En La Habana, se mantiene en contacto con su amigo de la expedición del Granma Arsenio García Dávila con quien participa en el desfile del Primero de Mayo del 2004 donde es condecorado. A los dos años retorna a Cuba para celebrar el 50 aniversario del Desembarco del Granma y se reencuentra con Fidel.Gino_done_paro

Pero como toda historia esta llega a su final, Gino Doné falleció en el 2008 en una casa de cura de San Donà di Piave en Veneto. Cuentan sus amigos y compañeros de lucha que en la ceremonia de despedida no faltaron las banderas rojas, las flores, el tributo distante de un pueblo que sentía como suyo: el cubano. Cuentan y sé que es cierto, que entre los ramos de rosas rojas se podía ver cintas blancas con un rótulo: A Gino de Fidel Castro Ruz, A Gino de Raúl Castro Ruz, A Gino de su compañeros del Granma, A Gino de la Embajada de Cuba en Italia.
Y también una invisible, la de todo el pueblo cubano que aún sin conocerlo, agradece al único europeo del yate Granma su entrega y valor por la causa revolucionaria.

Con la colaboración de Raffaele Ciccarelli

Estos tiempos también son de Girón

pueblo-holguin-jovenes-abgTranscurren tiempos diferentes y los que fueran los jóvenes que defendieran a su país en aquel glorioso abril actualmente peinan canas y de otros, solo quedan el ejemplo y la epopeya histórica.
Sin embargo hoy, próximos a cumplir 53 años de la primera derrota del imperialismo en América, el olor a la victoria perdura en el aire.
“Se siente la satisfacción, el deber compartido de preservar todas las conquistas por las que se peleó en Girón y en esta lucha, los jóvenes somos los principales protagonistas” asegura Liliana del Carmen Bauza una adolescente holguinera que estudia la enseñanza preuniversitaria.
Juan Antonio Rodríguez Pérez estudia medicina en la ciudad de Holguín y su abuelo, aunque no participó en la gesta heroica, le cuenta de lo vivido en la Ciudad de los Parques cuando acontecía el suceso y de la emoción del triunfo del 16 de abril.
“Mi abuelo me permite acercarme y hacerlo más real, cada vez que habla del tema me parece que vivo todo pero lo más importante es que él me enseña que estos tiempos también son de Girón, ahora también hay que luchar, aunque sea de una manera diferente” apunta Juan Antonio.
Imágenes en sepia nos acercan a Playa Girón, las voces añejas de los que protagonizaron la fecha nos ubican entre la metralla enemiga. La historia se vuelve presente cuando escuchamos el llamado a la actual batalla económica.
Entonces Girón se convierte en la razón de cada cubano: el joven, el viejo, el cubano común que trabaja por el país y por él mismo; porque nuestro Girón se encuentra en la implementación de los lineamientos de la política económica del país y sobre todo, el quehacer diario por preservar el carácter socialista de nuestra Revolución. El mismo carácter socialista proclamado víspera al ataque mercenario que terminaría como la indiscutible victoria cubana. Entonces, sin dudas y como plantean Liliana o Juan Antonio, estos tiempos también son de Girón.

El canto eterno de una alondra

imagesAbril es el mes de la primavera y también un periodo de muchos acontecimientos históricos, precisamente fue a siete días de iniciado este mes cuando nació una flor de la Revolución que se convertiría en ejemplo y paradigma para toda esta Isla y el mundo.
Vilma Espín Guillois nació en Santiago de Cuba en el seno de una familia que se distinguió por el afecto y el respeto mutuo entre todos sus miembros, donde le inculcaron valores y principios humanos que le acompañarían durante toda su vida.
A los 18 años ingresó a la recién creada universidad de Oriente y es allí donde se marca el inicio de una etapa decisiva en el afianzamiento y desarrollo de sus ideas políticas. Entusiasta deportista, cantante y bailarina la joven Vilma se destaca su presencia y participación estudiantil, sobre todo en las actividades patrióticas.
Es en esta época cuando participa junto al profesorado y estudiantes en las manifestaciones y demostraciones de repudio contra la tiranía. Entre tanto concluye sus estudios universitarios con el título de ingeniera química industrial y es una de las dos primeras mujeres en Cuba en graduarse de esta especialidad.
Aunque su vida como estudiante termina, no así sus deseos de justicia, bajo las órdenes de Frank País participa en el Alzamiento Armado de Santiago de Cuba el 30 de Noviembre de 1956 y su casa se convierte en Cuartel General del Movimiento en Santiago de Cuba.
Un momento que la marcaría para siempre fue su enfrentamiento cara a cara con los esbirros batistianos, el 2 de enero del 1957 cuando participa en una marcha de madres enlutadas por los asesinos de la dictadura, una de las causas de que sea detectada por el enemigo.
Poco después y antes de ser asesinado Frank País, este la nombra Coordinadora Provincial del Movimiento en Oriente, labor que desempeña hasta junio de 1958 cuando su insostenible y peligrosa situación la obliga a dejar la ciudad y convertirse en la legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País.
Pudo ser Alicia, Mónica, Déborah y Mariela pero nunca dejó de ser Vilma, la valiente y eficaz combatiente rebelde; fue así hasta el triunfo de la Revolución en 1959 cuando realiza diferentes tareas como dirigente.
No cabe dudas de su amor por la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio a las injusticias y su fe ilimitada en el pueblo como tampoco se podría dejar de mencionar su modestia y sencillez al actuar, su espíritu de sacrificio y muchos otros atributos de su personalidad que le permitieron ser un ejemplo a imitar por todas las mujeres de Cuba y del mundo.
La creación y guía certera de la Federación de Mujeres Cubanas, de los círculos infantiles y su genial visión acerca del papel de las féminas en la sociedad y la historia; se lo debemos a esa mujer de grandes espejuelos y sonrisa amplia que según cuentan, cantaba como la más bella ave.
Siempre será la compañera respetuosa, sensible, cuya palabra de aliento, de consuelo, orientadora nunca faltó a quién la necesitaba; la mujer enamorada de su compañero de siempre, de sus hijos, de sus nietos, de su familia feliz.
Vilma Espín Guillois, siempre será admirada y querida por las generaciones que tuvieron el privilegio de seguirla y por otros que aunque no la tengan físicamente la ven renacer en días como este 7 de abril, en el corazón del pueblo y en la sonrisa de las niñas y los niños cubanos.