Todos por la Peace, Paix, Pace, Frieden… todos por la Paz

Paz-en-el-Mundo-370470¿Qué es la paz? “que mis padres no discutan nunca”, “que no exista la envidia ni el odio”, “que todos sean amigos y se respeten las opiniones”, “que se acaben las guerras y que las riquezas sean iguales para todos en el mundo”… La paz puede ser interpretada de diversos modos, para unos parte de lo individual, mientras que para otros resulta un sueño universal y utópico. Lo que no cabe dudas es que esa palabra de solo tres letras, encierra tantos significados e ideales que vale la pena dedicarle un día, para celebrarlo internacionalmente.
El 7 de Septiembre de 2001, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas decidió que, a partir del siguiente año, el Día Internacional de la Paz sería observado cada 21 de septiembre, “como un día de cese del fuego y de no violencia a nivel mundial, a fin de que todas las naciones y pueblos, se sientan motivados para cumplir una cese de hostilidades durante todo ese Día».
También invitó a todos los Estados Miembros, a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a las organizaciones regionales y no gubernamentales a conmemorar de manera adecuada el Día Internacional de la Paz realizando, entre otras cosas, actividades educativas y de sensibilización de la opinión pública, y a colaborar con las Naciones Unidas en el establecimiento de un cese del fuego a nivel mundial. esta
Precisamente, y aunque en todas las partes del mundo no se celebre la fecha tal y como debe ser, es decir con la paz, en nuestro país y específicamente en la provincia Holguín, centros educacionales se hacen eco del llamado mundial. Por solo citar un ejemplo el Círculo Infantil “Hermanitos de la Paz” de esta ciudad norte oriental ha sido escenario de diversas actividades en celebración a este 21 de septiembre, tomando como principales protagonistas a esos seres mágicos que son los niños y niñas.
Nada mejor que una sonrisa infantil llena de esperanza, como simple muestra de cómo es un mundo pacífico y armonioso; a diferencia de otros tantos sitios en el planeta donde miles reciben como “regalos” las bombas y las balas de los más poderosos. Un hecho que contrasta con la actual situación mundial donde las políticas hegemónicas de EU amenazan con una guerra ya sea a Siria o a cualquier otro país que no responda a sus intereses.

El Día Mundial de la Paz marca el comienzo de un largo trayecto por recorrer porque una fecha específica en el calendario para celebrar, no constituye gran mérito cuando el resto del año continúa siendo de exterminio y guerras.
Este 21 de septiembre más que una celebración debe servir como un llamado a la justicia, a la hermandad, a la tolerancia, esta vez para que armonía dure mucho más que las 24 horas de un día y para que esta llegue, desde Cuba y para el mundo como ejemplo de que la Paz es más que palomas blancas.

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Septiembre: torrente de nostalgia

Este septiembre me huele a nostalgia. Parece mentira que hayan transcurrido dos años desde que dejé la tierra caliente, las camionetas “apretaíta pero ralajá” y ese “lo tengo todo” que sazona a Santiago de Cuba.

Ya hace dos años que regresé a mi terruño y reconozco que después de cinco lustros fuera, todo me sabe diferente. Nunca había reparado en que verdaderamente los holguineros “nos creemos cosas” como me diría en muchas ocasiones un buen amigo o que sin dudas, por esta zona norte oriental abundan algunos de los más bellos especímenes de mi sexo y del contrario, aunque estos últimos se crean narcisos de ciudad. Claro que desde entonces comencé a mirar como si tuviera nuevos lentes y no tuve más remedio que  aclimatarme nuevamente a esta tierra pródiga y bienhechora, con una melancolía medio tonta y nuevos bríos para vivir.

Será por eso, la distancia y los amores compartidos entre ambas ciudades, que cada septiembre se me revuelve en el alma y hace renacer viejos sentimientos, de esos que se escabullen entre arterias coronarias durante el resto del año.

A mi mente regresan los primeros viajes en los veloces camiones de Caballería a Santiago, ruta habitual de los domingos, o las mochilas repletas y pesadas a más no poder (especialmente la mía donde se podía encontrar hasta un avión pues mantenía la creencia de que es mejor que sobre a que falte algo).

Después siento el “aroma” al calamar o al pollo ocasional del comedor de estudiantes, el que nos salvaba, luego de varios días de las torturas culinarias de las “tías santiagueras” y luego, como por arte de magia, mis oídos escuchan cualquiera de los temas clásicos de entonces. Cómo olvidar “el búgutu cupácata” que causó sensación entre el público de la zona y que hacía mover todo el esqueleto al menos diestro o el romántico “Era mi aire” de Buena Fé que sacaba suspiros y lágrimas al más duro.

También recuerdo el primer amor de beca. Esos de los que nunca se te olvidan después de tantas noches en vela, de reencuentros, desamores y olvidos momentáneos. Amores que te hacía cruzar azoteas, chantajear porteros y trepar a los tejados para pasar la noche y descubrir juntos el amanecer. Las fiestas, las “descargas” bajo la luna con solo una guitarra y la voz rajada por el alcohol… Entonces una mano escondida que se desliza por el suelo y te toca.

Quien dice que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón tararea al fondo la canción y por otro lado unos bailan casino al ritmo imaginario de  los Van Van o la Charanga Habanera.

Pero la universidad es mucho más que clases, placeres, amigos, es allí donde aprendes a ser tú, a valerte y a encontrar tu esencia. Puede que hayas maldecido por el hambre, los celos, la tristeza sin embargo volviste a reír y mucho más fuerte, cuando después de la pelea con tu compañero de cuarto todos compartieron el único huevo para el arroz con revoltillo, el salvador de las madrugadas llenas de estudios.

Cuando comienza ese noveno mes del año los ojos se llenan de lágrimas y es cuando te da por ver las viejas fotos, por llamar a los amigos y cantar a solas una melodía que retumba en la cabeza.

Y es que la vida es así, no se detiene por nada ni por nadie. Ya serán otros los que en estos días suban por primera vez la escalinata de Quintero, coman pan con pasta untable  y comiencen a tejer su propia historia; tan igual y diferente de la nuestra que tal vez puedan ser motivo, en venideros septiembres, de unas líneas como éstas.

 

 

¿Y si hubiese sido…?

ImagenLa pregunta se impone: Si hubiese sucedido, si no hubiese perdido tanto tiempo ¿serían las cosas como ahora? La mente retrocede a aquellos años mientras la incógnita continúa flotando en el aire. Los labios robados, las manos escondidas, los desengaños y las esperas.

Son cosas del destino, te repites porque no es posible que tantos incovenientes sucedan al mismo tiempo. Entonces ya han transcurrido uno, dos, tres años sin ver los rostros conocidos, unos más que otros y es cuando una voz te devuelve al presente. ¿Pensabas en mi?

Claro, pero también en la vi…  y antes de terminar la frase un beso te aterriza por completo. “Ya lo pasado, pasado” como diría el  cantante, ahora solo me resta vivir y claro, sin dejar de soñar en ocasiones hacer el futuro.