El canto eterno de una alondra

imagesAbril es el mes de la primavera y también un periodo de muchos acontecimientos históricos, precisamente fue a siete días de iniciado este mes cuando nació una flor de la Revolución que se convertiría en ejemplo y paradigma para toda esta Isla y el mundo.
Vilma Espín Guillois nació en Santiago de Cuba en el seno de una familia que se distinguió por el afecto y el respeto mutuo entre todos sus miembros, donde le inculcaron valores y principios humanos que le acompañarían durante toda su vida.
A los 18 años ingresó a la recién creada universidad de Oriente y es allí donde se marca el inicio de una etapa decisiva en el afianzamiento y desarrollo de sus ideas políticas. Entusiasta deportista, cantante y bailarina la joven Vilma se destaca su presencia y participación estudiantil, sobre todo en las actividades patrióticas.
Es en esta época cuando participa junto al profesorado y estudiantes en las manifestaciones y demostraciones de repudio contra la tiranía. Entre tanto concluye sus estudios universitarios con el título de ingeniera química industrial y es una de las dos primeras mujeres en Cuba en graduarse de esta especialidad.
Aunque su vida como estudiante termina, no así sus deseos de justicia, bajo las órdenes de Frank País participa en el Alzamiento Armado de Santiago de Cuba el 30 de Noviembre de 1956 y su casa se convierte en Cuartel General del Movimiento en Santiago de Cuba.
Un momento que la marcaría para siempre fue su enfrentamiento cara a cara con los esbirros batistianos, el 2 de enero del 1957 cuando participa en una marcha de madres enlutadas por los asesinos de la dictadura, una de las causas de que sea detectada por el enemigo.
Poco después y antes de ser asesinado Frank País, este la nombra Coordinadora Provincial del Movimiento en Oriente, labor que desempeña hasta junio de 1958 cuando su insostenible y peligrosa situación la obliga a dejar la ciudad y convertirse en la legendaria guerrillera del II Frente Oriental Frank País.
Pudo ser Alicia, Mónica, Déborah y Mariela pero nunca dejó de ser Vilma, la valiente y eficaz combatiente rebelde; fue así hasta el triunfo de la Revolución en 1959 cuando realiza diferentes tareas como dirigente.
No cabe dudas de su amor por la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio a las injusticias y su fe ilimitada en el pueblo como tampoco se podría dejar de mencionar su modestia y sencillez al actuar, su espíritu de sacrificio y muchos otros atributos de su personalidad que le permitieron ser un ejemplo a imitar por todas las mujeres de Cuba y del mundo.
La creación y guía certera de la Federación de Mujeres Cubanas, de los círculos infantiles y su genial visión acerca del papel de las féminas en la sociedad y la historia; se lo debemos a esa mujer de grandes espejuelos y sonrisa amplia que según cuentan, cantaba como la más bella ave.
Siempre será la compañera respetuosa, sensible, cuya palabra de aliento, de consuelo, orientadora nunca faltó a quién la necesitaba; la mujer enamorada de su compañero de siempre, de sus hijos, de sus nietos, de su familia feliz.
Vilma Espín Guillois, siempre será admirada y querida por las generaciones que tuvieron el privilegio de seguirla y por otros que aunque no la tengan físicamente la ven renacer en días como este 7 de abril, en el corazón del pueblo y en la sonrisa de las niñas y los niños cubanos.

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Hacerlo ¡Pero de verdad!

comite-defensa-cuba1 Para construir todos juntos el Holguín que queremos, se realiza en la provincia el movimiento Mi ciudad ordenada mi ciudad jardín, una iniciativa que además, pretende alcanzar una mayor motivación hacia trabajo, sentido del deber y pertenencia, buen comportamiento cívico y otros valores.
En esta difícil tarea los Comités de Defensa de la Revolución juegan un papel determinante como la mayor organización de masas de la isla y además por ser la fuerza que puede incentivar los cambios desde el propio barrio mediante la lucha contra las conductas negativas que dificultan la construcción del socialismo.
Sin embargo y aunque todos queramos ver a un Holguín más ordenado y lleno de jardines, no siempre se tiene verdadera conciencia del tema y este queda solamente, en la consigna o en el logotipo pegado en la puerta de la casa o el centro de trabajo.
Cambiar mentalidades es mucho más difícil que limpiar el micro vertedero, la calle o eliminar el mosquito. El crecimiento espiritual y material debe ocurrir desde la comunidad hasta el municipio y la provincia, para así poder transformar el entorno y la propia existencia de quienes vivimos en el territorio.
Los holguineros debemos “En cada barrio respirar amor, entusiasmo, compromiso, realizar actividades patrióticas, deportivas y culturales, atender a los más desvalidos y potenciar la salud pública y la educación” como dijera Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario de nuestro partido en Holguín, en la presentación de este movimiento que avanza en pos del mejoramiento humano.
Es por ello que llegó el momento de trabajar todos juntos por el Holguín que queremos, ¡con toda la sociedad como protagonista y de verdad!

Amor a quien amor merece

1Desde el propio triunfo de la Revolución cubana ha sido una tarea puntual el trabajo en las comunidades como núcleo formador no solo de ideologías sino de la conducta del propio individuo.

La educación no basta en la casa y en la escuela porque el hombre como ente social se nutre también de las experiencias que acumula de su interacción con el entorno que lo rodea, de ahí la premura de que este sea sano e instructivo.

Sin embargo no siempre resulta así, pese a los esfuerzos del país existen comunidades que conservan un alto índice de marginalidad y otras que denotan la involución en aquellos valores cívicos tan defendidos por nuestras conquistas.

Actitudes como la prostitución, el vicio, las ilegalidades y las indisciplinas sociales sobreviven en calles y casas bajo la idea de que “todo es de todos y nada es de nadie”, pero esto no quiere decir que en cada comunidad no existan factores con objetivos de trabajo orientados para contrarrestarlas o prevenirlas en el mejor de los casos, entre ellos la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, la Policía Nacional Revolucionaria e instituciones enclavadas en esos lugares.

Un accionar periódico e integral en cada Consejo Popular y Circunscripción constituye el punto de partida para la obtención de resultados y más que eso, el trabajo hombre a hombre enarbolando los principios humanos y revolucionarios. Ejemplos verídicos existen por montón: las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, los Consejos de Escuela y las Consejerías de Salud Pública no obstante los resultados y de orientar en muchos espacios una perspectiva de cómo, cuándo y qué hay que hacer; aún es limitada la repercusión tanto de índole personal como colectiva del fenómeno a nivel comunitario y local.2

No debemos tapar el sol con un dedo, debemos reflexionar para construir una mejor sociedad que es decir el futuro de nuestros hijos, por tanto es necesario reconocer que en análisis realizados en distintas instancias han aflorado debilidades, inconsecuencias, repetición de viejos esquemas y discursos que no permiten atemperar aún más este proceso abarcador, profundo e imprescindible en la Cuba de hoy.

Cambiar ideologías es mucho más difícil que mover un cartel o derribar un muro, es por ello que el trabajo formador resulta fundamental, aún más donde inciden factores como el desempleo, el divorcio, el bajo nivel cultural, que aclaro no siempre viene aparejado al nivel educacional.

Las estructuras están creadas y muchos son los logros, eso lo pueden confirmar Juan, Yusleydis o Ana Esther, ejemplos tangibles de la igualdad de oportunidades y los sueños que son realidad, a pesar de ser protagonistas de historias tan tristes como verdaderas. Nombres que se suman a otros desconocidos para evidenciar, sin importar tabúes, que debemos ofrecer amor a quien amor merece.

1961…. Diario de una alfabetizadora cubana

Por Betsy Segura Oro

El año 1961 marcó la vida de cubanos y cubanas. Unos vieron la luz de los conocimientos, otros aprendieron a ser más humanos y mejores personas. La Campaña de Alfabetización no solo eliminó la ignorancia en Cuba sino que también señaló el camino por el que muchos de sus protagonistas transitarían el resto de sus vidas: el magisterio.

Edna Noriega Rodríguez nació en la ciudad granmense de Manzanillo, estudió en la capital y desde hace más de 45 años es holguinera por adopción. Ella fue una de los tantos jóvenes, casi niños, que vivieron esta página de nuestra historia. Hoy, a 50 años de la primera gran revolución educacional de América está convencida de haber hecho lo correcto.

1961 un nuevo camino… “donde hiciera falta”

“Yo nací y vivía en Manzanillo en aquel entonces, donde cursaba el séptimo grado cuando se realiza el llamado y desde allí me incorporé a las brigadas Conrado Benítez. Después de eso participé en la preparación que se realizaba en Varadero y una vez concluida, fui ubicada en un pequeño poblado llamado “La Gloria” del municipio camagüeyano de Sola, exactamente para alfabetizar en la granja del pueblo 543 Julio Antonio Mella.

Por las noches enseñaba a los trabajadores de la granja y de un plan citrícola que había en este sitio y por día aprovechaba para alfabetizar a las mujeres en sus casas. Fue así que una vez terminada mi tarea en esa comunidad fui trasladada a otra que quedaba bastante cerca, perteneciente al mismo poblado.”

De niña a maestra…

“Cuando empecé en la Campaña estaba en el séptimo grado, era una niña que nunca había salido de casa pero eso no impidió que mis padres me apoyaran y accedieran a autorizarme para hacer esa importante tarea. Es innegable que me fue un poco difícil la lejanía de la familia, el hecho y la responsabilidad de enseñar a personas mayores, algunos ya eran ancianos, para lo cual no estábamos totalmente preparados, pero existía la convicción, los deseos y el compromiso con la naciente Revolución.”

¡Sí se pudo!..

“¡Oiga maestra que eso a mí no me entra! Y resultó que sí se pudo, porque ante todo existía mucho respeto hacia las personas y hacia la voluntad que tenían por aprender. No importaba tomar aquellas manos rudas por el trabajo para que pudieran hacer los trazos de las letras y los primeros números, eso sí, fue un trabajo muy paciente. La carta a Fidel, hecha por su puño y letra donde los alfabetizados le agradecían por todo, es la evidencia de que nuestro trabajo nunca fue en vano.”

De Manzanillo a La Habana, de La Habana para Holguín…

“Una vez concluida la Campaña de Alfabetización fue el traslado de los brigadistas hacia la capital. Íbamos en trenes y cuando llegábamos a un pueblo estaba la gente esperándonos a ambos lados de la línea con flores, aplausos y la emoción que nos embargaba a todos. Fue así hasta ese día inolvidable en la Plaza de la Revolución… todavía escucho ¡Fidel, Fidel dinos que tenemos que hacer! Vitoreado por todos, un mar de niños, adolescentes, de maestros, porque eso decidimos ser.

La alfabetización me marcó para siempre. Me incorporé al llamado Plan de Becas y estudié la especialidad de Español Literatura en la Habana; una vez terminados los estudios donde se necesitaban maestros fue en Holguín. Fue así, que el lugar de trabajo se convirtió lo que hoy es mi hogar y donde construí una familia. La Campaña de Alfabetización no solo definió mi vocación sino también mi propia vida.”

Edna Noriega Rodríguez nació en la ciudad granmense de Manzanillo, estudió en la capital y desde hace más de 45 años es holguinera por adopción. En la Universidad de Ciencias Pedagógicas José de la Luz y Caballero de esta ciudad continúa ejerciendo el magisterio con un orgullo único e inolvidable. Hoy, a medio siglo del hecho se sabe protagonista de una de las mayores victorias de nuestra Revolución: La Campaña de Alfabetización.